viernes, 17 de agosto de 2012


Entre gritos de dolor se oía a la pequeña mientras su madre la golpeaba levemente, segundo a segundo en lo más hondo de su ser. Ella entre lamentos lo sentía, calaba en sus pensares la idea de poder acabar con ese sufrimiento, corría de un cuarto a otro cruzando de un cuarto a otro, cruzando el pasillo que separaba el cuarto de su madre y al fondo la única puerta de escape, por la cual corrían despavoridas sus esperanzas e ilusiones, las cuales se veían derrumbadas por dagas hirientes en el corazón de un alma herida.

- Eres una puta igual que la mina que se tira tu papá... "creí" que con dos lucas te va a alcanzar pa` alguna wea, "tení" que sacarle más plata a ese weón de tu papa....

Gritaba desenfrenada una madre amargada a una hija desolada que sin quererlo ve como se marchita la más pura relación filial sin poder hablar, sin entender, sin poder mirar..
Hay un punto en el cual los gritos ya no se pueden soportar, tantos y de tal pasión y convicción que no se llegaba a entender que la niña al gritar se oía el quejido de su pensar. En cualquier momento me va a pasar, la madre no comprendía la verdad. entre los gritos se escucho el quiebre de un cristal. un silencio total.

Yo desde mi sofá en la casa de atrás, me consumió un frío total el cual no me permitía tragar, el trago más amargo de café; sin pensar me levante a mirar. El cambiar de las luces del automovil detenido en el ante jardín de ese hogar no me dejaba respirar, menos calma producía en mí. Rojo - azul, rojo - azul, rojo - azul.

Nunca más supe de aquel molestar, en ocasiones se veía a la madre en el patio gritar. 

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